Lámparas de escritorio

Una buena lámpara de escritorio ilumina el papel y el teclado sin invadir la mesa. Aquí encontrarás modelos recargables que funcionan sin cable, lámparas plegables, diseños escultóricos de aluminio y la clásica silueta de lámpara de banquero, casi siempre con LED integrado y mando táctil.

Así puedes trabajar en el estudio, en la mesa del salón o en un rincón del dormitorio y llevar la luz contigo cuando cambias de sitio.

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Qué mirar al elegir una lámpara de escritorio

  • Con o sin cable: la mayoría se cargan por USB o USB-C y quedan libres de enchufes. La plegable RUNO se recoge cuando terminas y se guarda en un cajón.
  • Intensidad y temperatura de color: VEGA y LIRI se regulan sin escalones y ofrecen tres temperaturas de color, de blanco cálido a blanco frío. LIRI indica además un índice de reproducción cromática CRI > 95.
  • Autonomía: depende de la intensidad elegida; en cada ficha encontrarás las horas que indica el fabricante y el tiempo de carga.
  • LED integrado: en muchos modelos el LED no es reemplazable, así que no tendrás que buscar bombillas.

Estilos para cada escritorio

Si te gusta lo clásico, MONA retoma la forma de la lámpara de banquero sobre una base rectangular con peso, ahora recargable y con regulador táctil. KARO aporta un aire retro con su acabado de latón cepillado, mientras que WOODI combina madera maciza y metal en clave japandi. Para un escritorio más cálido, OMA une travertino y una base de madera con acabado nogal, con puerto USB en el pie.

Consejos de colocación

  • Lado de la lámpara: si escribes con la mano derecha, colócala a la izquierda para que tu mano no proyecte sombra, y al revés.
  • Altura del haz: un cabezal inclinable dirige la luz hacia la superficie de trabajo y no hacia tus ojos.
  • Luz de ambiente: combina la lámpara de escritorio con una luz general suave en la habitación para evitar contrastes fuertes.

Medidas, materiales y datos de la batería figuran en la página de cada producto.