Lámparas wabi-sabi
El wabi-sabi celebra la belleza de lo sencillo y lo imperfecto: materiales naturales, texturas visibles y formas tranquilas y orgánicas. Una lámpara wabi-sabi no busca protagonismo. Da una luz suave y tamizada y sigue siendo un objeto incluso apagada. En esta colección encontrarás lámparas de papel, tela, seda, ratán, cerámica, madera y travertino.
Materiales y formas
- Papel: SIGNE recuerda a un pequeño farolillo, mientras que SELMA, gran lámpara seta con columna de papel arrugado, ocupa el espacio como una escultura.
- Tela y seda: los plafones KLARA, KELDA y LIESE y las lámparas colgantes ERLA y ETTA tensan una tela color crema sobre finas varillas y dan una luz que no deslumbra.
- Ratán: la flor de ratán ASTA y la gota ARVE llevan el trenzado natural sobre la mesa de comedor o el sofá.
- Piedra y cerámica: SAGAR es una lámpara seta con base de travertino, HANNE superpone madera, travertino y una bola de vidrio, y GODIA luce una cerámica en relieve. LENA, LAILA y FLORA tienen una superficie texturizada efecto piedra.
Cómo planificar una luz wabi-sabi
Lo propio de este estilo es la luz por capas: un plafón discreto como luz general, acompañado de lámparas de mesa y colgantes a poca altura. Elige bombillas blanco cálido de 2700 a 3000 K. Los tonos naturales –crema, beige, arena, madera– se combinan libremente y casan con el lino, la lana y la cerámica. En la piedra natural, el ratán y el papel, la textura y el tono varían ligeramente de una pieza a otra: esa es precisamente la esencia del wabi-sabi. La ficha de cada producto indica si la bombilla está incluida.
Preguntas frecuentes
¿En qué estancias queda bien una lámpara wabi-sabi?
Sobre todo en el salón, el dormitorio y el comedor: los espacios donde buscas calma. Las lámparas colgantes también son adecuadas sobre la mesa de comedor o la isla de cocina.















