Plafones de tela

Un plafón de tela aporta a la estancia una luz general suave que no deslumbra. La pantalla oculta por completo la bombilla y reparte la luz de forma uniforme, sin sombras duras: agradable en el dormitorio, en el salón y en cualquier lugar donde no quieras mirar directamente a una fuente de luz.

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Los plafones de tela de la selección

  • Plisado: LILJA tiene una pantalla plana plisada en abanico, en beige o blanco, con diámetros de 50 a 100 cm.
  • Doble cono: LIESE superpone dos pantallas cónicas color crema, de Ø 50 o 60 cm.
  • Seda como un farol: KLARA, con su pantalla abombada de seda marfil y finas varillas, recuerda a un farol japonés.
  • Plano y ligero: KELDA tensa una seda color crema sobre finas varillas metálicas y queda pegado al techo: ideal para estancias con techos bajos.

Tamaño y luz

En una estancia pequeña basta una pantalla de 40–50 cm de diámetro; en un salón grande queda más armoniosa una lámpara a partir de unos 60 cm. KLARA, KELDA y LIESE incluyen una bombilla LED blanco cálido, así que están listos para usar tras el montaje. Una luz blanco cálido de 2700 a 3000 K hace que los tonos crema y marfil resulten especialmente serenos. Con el tiempo la tela acumula polvo: para su cuidado basta un cepillo suave o la aspiradora a baja potencia con el accesorio de cepillo.

Preguntas frecuentes

¿Da suficiente luz un plafón de tela?

Sí, como iluminación general. La tela atenúa un poco la luz, pero la vuelve antideslumbrante. Para leer o trabajar, complétalo con una lámpara de mesa o de pie.

¿Quién instala el plafón?

Los plafones se conectan de forma fija. Encarga el montaje a un electricista cualificado.